12 de octubre

Sin rodeos

Un 17% de subida salarial para los próximos cuatro años, además de clausulas contra la precariedad laboral y especialmente para las camareras de piso, son las mejoras que destacan en el Convenio Colectivo  del sector de Hostelería del archipiélago Balear firmado recientemente por CC.OO, UGT y la patronal. Por contra, las clausula de convenio del mismo sector en Canarias, cuantifica la revisión para el mismo periodo cuatrienal en un miserable 5,75%.  Ante esta contradictoria realidad, surgen las preguntas de perogrullo del por qué los mismos sindicatos utilizan tan diferente raseros en el trato a los trabajadores de ambos archipiélagos, pero también cómo es posible que las mismas firmas hosteleras, (además de la cavernícola patronal canaria) y en contraste con lo que hacen en Las Baleares, mantengan tal salvaje y egoísta forma de entender el reparto de la riqueza y los beneficios que generan sus empleados.  Para mayor escándalo, los beneficios empresariales de la hostelería, son mayores en Canarias que en el archipiélago del Mediterráneo. Y todavía hay algunos que se escandalizan cuando, acertadamente, se denomina colonial la situación económica de Canarias.

 

 

A no ser que se deba a una extraña estrategia que no alcanzamos entender, la actual acción sindical de CC.OO y UGT está dejando cada día más huérfanos a los trabajadores canarios. Es sabida la existencia de una campaña de embates contra el movimiento sindical en el que participa el Gobierno y el conjunto de organizaciones capitalistas para neutralizar una respuesta a la ola de recortes laborales y sociales. Nuestro sindicato tampoco escapa a está a esa sucia campaña, pero lo que no se entiende es el acobardamiento de dos organizaciones que ostentan disponer de mayoría sindical en las islas. Tras dejar en suspenso la protesta anunciada en la Hostelería contra la precarización laboral, vuelven ahora a implorar al gobierno Clavijo una incomprensible concertación a quien se ha demostrado fiel servidor de la clase empresarial y cuya principal gestión de gobierno sigue siendo dirigida a enriquecer más y más a la embrutecida patronal insular. La servidumbre ante sus adversarios que se percibe en la dirigencia sindical españolista no sólo no va a hacer mejorar la situación de sus afiliados, además provocará un mayor afianzamiento de las posiciones de la patronal contra los trabajadores y animará al Gobierno a practicar, junto a los empresarios, actitudes más despóticas si cabe, incluso con la fabricación de conflictos organizativos internos que continúen debilitando a las organizaciones de los trabajadores. Si buscan oxígeno, el Gobierno y la patronal, les dará, antes o después,  una buena dosis de gas letal.

Con diferencia, los canarios sufrimos el peor presidente de Gobierno que ha pasado por esta colonia. Y esta afirmación la avala, no sólo lo que a política interior se refiere con los paupérrimos indicadores laborales y sociales que se nos imponen, sino también y principalmente a la imagen que de los canarios Clavijo proyecta al exterior. Aquellos de invitar a los empresarios extranjeros a invertir en las islas porque nuestros trabajadores cobran menos y trabajan más, merecería la mutilación lingual. Nada digamos entonces, de la actitud servil y humillante con la que Clavijo acompaña las visitas presidenciales a la monarquía o a la presidencia del Gobierno de España y que le han hecho merecedor del calificativo de "genuflexo".  Ahora, contra todo pronóstico el presidente se supera a sí mismo y se despacha con un viaje al Líbano con gastos a cuenta del contribuyente para visitar a la tropa profesional de "canarios" allí desplazados, y no lo hace sólo para emular competencias del ministerio de Defensa que no le son propias, sino lo que es peor, como otro acto de ultraje a los canarios, lamiendo la bota del militarismo y el colonialismo español. Todo un modelo, con el que el pintor Velázquez hubiese podido inspirar cualquiera de sus  miserables  bufones. 

 

 

La negativa del régimen  monárquico  español a reconocer que practica la persecución política,  y descartada la posibilidad de reivindicar la amnistía, obligó en su momento a la soberanista Aisha Hernández a tramitar una petición de indulto (ley aún vigente del año 1870) para evadir la prisión tras dos condenas consecutivas del aparato gubernamental-judicial de claro carácter político-ideológico. La primera por desplegar una pancarta junto a otras cuatro compañeras contra la reforma laboral, y la segunda, por resistencia a la autoridad durante la realización de una pintada contra el paro juvenil. El PP y Rajoy reafirmando ahora su carácter autoritario-colonialista, han rechazando tal petición de “gracia”, y si la presión popular no lo evita, la joven nacionalista tendrá que ingresar muy próximamente en prisión durante cuatro meses por mostrarse públicamente en contra, precisamente, de la quiebra de algunos de los más relevantes derechos humanos incluidos en la carta internacional firmada por el Estado Español (el acceso de los canarios al trabajo, a los derechos laborales o un salario digno). Llama la atención el hecho que mientras el Consejo de ministros español toma esta infame y sumarísima medida contra la joven activista canaria, se cuentan por decenas los delincuentes de cuello blanco, incluidos los de la familia real española que tras, ser condenados en firme por robar al conjunto de la ciudadanía y estafar a la  hacienda española, gozan de libertad plena con el libre acceso al capital robado para su disfrute. Lo de la “democracia” en España, en sus colonias y sus naciones sin Estado se reduce a la ridícula e inútil introducción cuatrienal de una papeleta en una urna.

Bien está la exigencia de una renta social que mitigue los altísimos niveles de pobreza o la de aquellos ciudadanos al borde de sufrirla, una de esas lacras sociales que el presidente Clavijo  ignora en todos sus balances de gobierno. Pero eso no debe hacer olvidar a la ejecutiva de la UGT y a sus compañeros de viaje de CC.OO que esa lógica reivindicación y su posible logro, no puede continuar haciendo pasar por alto que, en El País Canario, los trabajadores también permanezcamos azotados por los salarios y las pensiones más bajos, las jornadas laborales más altas y el trabajo más precario. Y por aquello de la no discriminación, debieran los ugetistas, tras realizar el correspondiente propósito de la enmienda como corresponsables de esos agravios, incluirlo como primeros objetivos de su decálogo de exigencias a la patronal y al gobierno. Claro está, previa solicitud y autorización de su dirigencia sindical en Madrid y de la que en Canarias ellos son sólo eso: una sucursal o franquicia en la colonia.

 

Junto a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial que constituyen los cimientos del Estado, la denominación de “cuarto poder” que desde 1787 se atribuyese a la prensa por su gran influencia crítica, ha quedado trasnochada por la realidad de los hechos. La prensa, todos los medios de comunicación, han dejado de ser ese otro poder pretendidamente autónomo, para convertirse en vil y manipuladora herramienta de los gobiernos. En Canarias, esa realidad está alcanzando dimensiones especialmente alarmantes. Tras la férrea censura impuesta por los medios de comunicación a la opinión sindical, el coordinado y manipulador asalto de los portavoces gubernamentales para ocupar hasta dos páginas de entrevistas periodísticas contradiciendo las protestas ciudadanas en defensa del territorio, de los servicios públicos o de cualquier otro asunto de interés general, sonrojan a cualquiera con una mínima sensibilidad democrática. Así, Clavijo y sus acólitos ideológicos continúan atareados en arrastrar las libertades públicas y la democracia a las pestilentes alcantarillas mediante las más burdas manipulaciones. Con el dinero del Común se compran a tertulianos, opinadores, periodistas, páginas enteras de la prensa,  y ahora, hasta las propias empresas de comunicación.